Este articulo va especialmente para todas aquellas personas que son creyentes, que dicen creer en Dios y creen que la Biblia es la Palabra de Dios, sean practicantes o no de alguna religión organizada o de alguna iglesia independiente o simplemente aunque no asistan en ninguna iglesia pero en su interior creen en Dios, para todos ellos (que según el último Censo 2002 somos un poco más del 90 % de creyentes en el Paraguay) quiero hacerles un llamado a la coherencia.

Digo un llamado a la coherencia pues necesitamos ponernos de acuerdo con nosotros mismos en cuanto a nuestras creencias y principios con respecto si a quien vamos a decidir creer; o, a la Palabra de Dios o a los argumentos y estilo de vida de las personas sin Dios.

Ahora quiero reflexionar puntualmente sobre el tema de la homosexualidad, pero puede aplicarse también a cualquier otra cosa que el sistema del mundo propone como “aceptable” o “normal” pero que sea contraria a la Palabra de Dios. Nosotros los creyentes de cualquier religión judeo cristiana o bíblica ya sean Evangélicos, Católicos Romanos, Judíos, inclusive los seguidores del mormonismo o testigos de Jehová y otras, tenemos que tener una postura al respecto.

Los argumentos más fuertes y más utilizados por aquellos que practican y apoyan el estilo de vida homosexual es que a ellos no les importa lo que diga la Biblia, que ellos son libres y que pueden hacer de sus vidas y de sus cuerpos lo que quieran, que vivimos en un país con un gobierno laico y que ellos no van a vivir sus vidas sobre principios bíblicos y religiosos que no creen que sea verdad ni rigen para ellos, todo esto me parece cierto, nadie tiene por qué vivir ni creer lo que no quiere o rechaza, y aunque no pienso como ellos los respeto.

Los que necesitamos replantearnos las cosas somos nosotros, todos los que decimos creer en Dios. Quiero decirles a todos los creyentes que la Biblia expresa claramente que no está de acuerdo con este tipo de práctica, es pecaminoso e insalubre y acarrea maldición a los que la practican, es más, es una maldición este estilo de vida desviado de los principios bíblicos. Algunos versículos de la Biblia dicen: “ya que cambiaron a Dios por la idolatría… por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia de sus corazones, de modo que deshonraron entre si sus propios cuerpos, ya que cambiaron al verdad de Dios por la mentira… por eso Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres dejaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en sus lascivias unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo así mismo la retribución debida a su extravió” Romanos 1:23-27.

Otra advertencia dice: “¿No sabéis que los injustos no heredaran el Reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idolatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones…” 1 Corintios 6:9, podemos también ver lo mismo en Colosenses 3:5,6; Levíticos 18:22 entre otros.

Esto es lo que dice la Biblia, no es mi opinión ni la de ninguna religión, es lo que dice la Biblia, lo que dice Dios. Podemos estar de acuerdo o no con ella, sencillamente no importa lo que creamos personalmente ni nuestros argumentos, es lo que dice la Biblia y punto, sólo te queda aceptarlo o no, ponerte de acuerdo con ella o no, vos lo decidís, será tu postura o tu posición, ella no te obliga a que estés de acuerdo con lo que dice, solamente te informa lo que Dios quiere y manda, vos podes tomar la decisión de aceptarla o rechazarla.

Si decimos que creemos en Dios y a Dios, y no estamos de acuerdo con lo que dice la Biblia, estamos cayendo en una incoherencia y en una incompatibilidad irreconciliable con ella. No se puede creer en Dios y dejar de creer su Palabra porque en tal caso llamaríamos a ese Dios mentiroso, Dios y su Palabra van juntos, son inseparables, tenemos que tomar una decisión.

Dios le dijo a su pueblo: “Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios” Deuteronomio 30:15,16

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