Prohibido comer moco

Casi cada vez que me toca predicar a jóvenes y adolecentes suelo poner un ejemplo práctico sobre lo que es el pecado.

Muchos dicen que da gusto pecar y que si no vivimos una vida de pecado la vida sería aburrida y rutinaria. Tal vez no lo expresen de esa misma forma (aunque hay veces que sí) pero se entiende el sentido.

Les digo que una persona que piensa así es una persona que “aún come su moco”. ¿Qué significa eso? Resulta que muchos niños a una cierta edad suelen comer sus mocos (secreciones nasales), en algunos casos ya hasta se presenta como una patología que debe de ser tratada.

Recuerdo que tenía hace varios años un vecinito que tenía este problema y le preocupaba a su madre al punto que le llevo a un psicólogo pues lo hacía de manera adrede y a escondida. Como era de esperar este niño fue creciendo y supero totalmente este problema.

Pregunte a un psicólogo el por qué los niños comen su moco y me dio una respuesta sencilla: “Porque les gusta”- me dijo- “es salado y les gusta, solamente por eso”. Bueno, me pareció una respuesta tan obvia que me hizo quedar como un tonto, entonces le pregunte: “¿Y por qué dejan de hacerlo?” y su respuesta me llamó mucho la atención, él me dijo: “Porque con el tiempo entienden que es algo sucio y  socialmente está mal visto”.

Los niños entienden que es algo sucio porque se les recuerda y se les explica constantemente por sus padres y maestros que eso es asqueroso, que está lleno de suciedad, que puede enfermar, etc. y cuando van creciendo y siguen con esos hábitos los otros amiguitos o compañeritos se burlan de él, lo marginan y como consecuencia siente vergüenza, se siente rechazado y esa “presión social” también contribuye a que dejen ese mal habito. Como dijo el psicólogo “socialmente está mal visto”.

Relacionando el moco con el pecado pienso que debemos de entender que el pecado es malo, contamina, destruye (física, moral y espiritualmente), enferma, etc. y si lo practicamos acarreará consecuencias que lejos de gratificarnos nos destruirá y nos llevará a una vida vacía y sin sentido y, como siempre ocurre, dejaremos un tendal de heridos en nuestro camino. El pecado es siempre atractivo de venida pero horrible de ida.

Los niños dejan de comer su moco porque han entendido que eso está mal. Los adultos debemos de dejar de pecar porque nuestra mente ha sido renovada por medio de la Palabra de Dios y nuestro entendimiento ha sido transformado al entender de una manera clara que no nos conviene pecar. Esto de pecar no es un tema solo con Dios, se trata de nosotros mismos también, pagamos las consecuencias de nuestros actos. El libro de Gálatas 6:7 (NVI) nos enseña una verdad irrefutable No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra”.

Necesitamos, como los niños que comen su moco, entender, comprender y saber que eso nos daña para que a través de esa mentalidad podamos cambiar nuestros hábitos pecaminosos y que no nos cueste.

Lo segundo era que “socialmente estaba mal visto”. Eso me gustó porque no se trata solo de entender que algo está mal sino también de no moverse ni frecuentar en ambientes donde se nos incite o “festeje” algo malo. Si un joven creyente se mueve y frecuenta y se siente presionado por un círculo social donde los valores no son cristianos se va hasta festejar lo malo que pueda hacer, por ejemplo; los vicios, las inmoralidades sexuales, la violencia, y todo tipo de “mocos” con el cual se pueda encontrar. Sin embargo si su círculo íntimo de amigos es gente que vive una vida cristiana seria y comprometida sus pecados no serán festejados o “admirados” pues estará con gente con una mentalidad renovada.

Si un hombre cuenta con orgullo que tiene una amante a escondidas de su esposa en un círculo de “come-mocos” (gente que gusta de pecar) se festejarán esa enorme “hazaña” y será felicitado y admirado por ese círculo social que lo rodea, en cambio sí cuenta de sus andadas entre un grupo de personas serias, fieles, que valoran la familia y entienden de las consecuencias dolorosas de tales acciones y tienen reverencia y respeto a Dios, lejos de ser admirado será confrontado con su pecado y posiblemente esta persona se sienta avergonzada y cambie (en el mejor de los casos) o se aparte de dicho círculo (ya la Biblia dice en el libro de Amós 3:3 “¿Andarán dos juntos si de acuerdo no estuvieren?”).

Lo que quiero significar es que cuando entendemos realmente lo malo que es el pecado, las consecuencias que traen a nuestras vidas y a las de la que amamos y cuando nuestro círculo íntimo sea de las personas correctas, vivir una vida conforme a los propósitos de Dios serán mucho más fácil y plena.

De ninguna manera quiero decir con esto que tenemos que aislarnos de todo el mundo, ya Jesús dijo en Juan 17:15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal” y también fuimos llamados a ser “sal y luz” de la tierra (Mateo 5:13), sino que tenemos que tener un grupo de confidentes y mejores amigos que tengan y comulguen con los mismos valores para que no nos sintamos solos y seamos entendidos y valorados en nuestra manera de pensar y de ser tan contraria a la corriente de este mundo.

Tenemos que renovar nuestra mente y juntarnos con las personas correctas. Esto nos proyectará en la vida y nos ahorraremos mucho dolor en el futuro.

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