Día 2
Día 2 de 7 2 de junio

Dios habló desde el primer día. Y nunca paró.

Hay gente que dice que Dios está muy lejos, que es inalcanzable, que no se puede conocer. Pero un Dios que habla no es un Dios inalcanzable. Y Dios habla desde el principio. Desde el primer día.

Mirá la historia desde el inicio. Dios crea al ser humano y lo primero que hace, antes que nada, es hablarle. Le da propósito. Le da tareas. Le explica dónde hay riqueza, cómo vivir, con quién compartir la vida. Adán y Eva no tuvieron que ir a buscar a Dios. Dios fue a buscarlos a ellos.

Y no solo eso. Les dio libertad real. Les puso un árbol en medio del jardín y les dijo: «De ese, no». ¿Por qué? Porque el amor no se impone. El amor se elige. Si no había árbol, no había elección. Y sin elección, no había amor verdadero. Solo obediencia automática, como un robot. Dios no quería robots. Quería hijos.

Ahora, ¿qué pasó? Prestaron más oído a la serpiente que a Dios. La serpiente no tenía nada nuevo para decirles. Solo sembró una duda: «¿Será que Dios?». Y esa duda fue suficiente. Porque no fue ignorancia lo que los perdió. Fue la decisión de dudar de la voz de su Creador y escuchar otra cosa.

Hermano, eso sigue pasando hoy. Dios habla, y nosotros dudamos. Dios dice «perdoná», y nuestra mente dice «si perdonás te van a pisotear». Dios dice «confía», y la circunstancia grita «no hay manera». Bueno, la circunstancia siempre va a gritar más fuerte que la conciencia. Eso no significa que tenga razón. El mundo te dice «apúrate, resolvé solo, no dependas de nadie». Dios te dice «quieto, yo soy tu pastor, yo te guío». El mundo te grita. El cielo susurra. Y vos tenés que decidir a quién escuchás.

"«Oye, Israel: Jehová tu Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón.»"

Deuteronomio 6:4–6 · NVI

Caín fue un pecador adelantado, sí. Pero lo más impresionante de su historia no es el crimen. Es que Dios lo buscó antes. Le habló. Le dijo: «Cuidado, el pecado está golpeando tu puerta, pero vos podés elegir no abrirle». Dios le avisó. Le dio la oportunidad. Caín oyó, eligió ignorar, y ya sabemos cómo terminó. Y lo más doloroso es la respuesta que dio cuando Dios le preguntó por su hermano: «¿Acaso yo soy su niñero?». Soberbia pura. Ese Caín, dijo el predicador, vive en todos nosotros. Ese «a mí no me dañes, hacé lo que quieras, yo me ocupo de lo mío». Eso no es libertad, gente. Es egoísmo con buena prensa.

II Versículo

"«El pecado está a la puerta y te codicia, pero tú debes dominarlo.»"

Génesis 4:7 · NVI
⁕ ⁕ ⁕
¿Qué hacés con esto?

Hoy leé Génesis capítulo 3, despacio. No como tarea religiosa. Como quien lee una historia que le habla directo. Y fijate en un detalle: Dios no dejó de buscar a Adán y Eva después que pecaron. Los llamó. Les preguntó. Les habló. ¿Qué te dice eso de cómo Dios te trata cuando vos fallás? Después de leer, tomá 2 minutos y escribí una respuesta honesta a esta pregunta: ¿en qué área de mi vida estoy prestando más oído a la duda que a Dios?

Dios habló el primer día. Siguió hablando después del primer pecado. Siguió hablando a un asesino. No te va a dejar de hablar a vos. La pregunta es si vas a seguir haciendo el sordo.

Emilio
2
0

Comentarios

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Tu comentario será revisado antes de publicarse.

L 1 M 2 M 3 J 4 V 5 S 6 D 7
3 min