Día 5
Día 5 de 7 29 de mayo

No vas a llevar fruto solo. Nadie puede.

Separado de Dios, no podés hacer nada. No nada importante. Nada. Punto.

Bueno, hermano, llegamos al viernes y quiero que te quede algo claro antes de que arranque el fin de semana. Esta semana estuvimos hablando del fruto, del terreno, del carácter, de con quién andás. Pero ahora viene la pregunta del millón: ¿y cómo lo hacés? ¿Cómo mantenés el terreno limpio, el carácter firme, el fruto constante?

Y acá está la respuesta más simple y más ignorada del mundo. Jesús mismo la dijo en Juan 15:5. Dice: 'Separado de mí, nada podréis hacer.' No dice 'poco'. No dice 'con dificultad'. Dice nada. Nada, gente.

Ahora, yo hablo de mí primero, ¿eh? Yo, Emilio, con 54 años encima, con décadas de ministerio, con todo lo que aprendí, sigo teniendo que revisar esto todos los días. Porque mi corazón, como el tuyo, es engañoso. Mañero. Justifica todo. Tiene argumentos para cada cosa. Y si yo me desconecto de la fuente, el fruto se seca. No puede ser de otra manera. Es así. Es así.

Entonces, ¿qué significa estar conectado? No es solamente ir a la iglesia el domingo. No es solamente escuchar este devocional, aunque me alegra que lo estés leyendo. Significa que todos los días, como te lavás la cara, como desayunás, tenés que cuidar tu corazón. Limpiar el terreno. Orar. Leer. Depender. No dejes de orar y depender de Dios. No dejes de orar y depender de Dios.

Un muchacho que yo conocí, no voy a decir su nombre, tenía su iglesia sobre calle Quinta. No tenía plata, nada de nada. Pero los fines de semana se iba a las clínicas y le preguntaba a la enfermera: '¿Quién es el que nadie visita?' Y se iba a esa cama. A afeitar al enfermo, a alcanzarle cosas, a quedarse a dormir ahí abajo en el suelo. Un chico de 20 años. Yo le llegué a ver una vez y le pregunté qué hacía ahí. Me dijo que estaba esperando que lo dejen pasar con un enfermo que nadie visitaba. Eso, hermano, no se hace sin estar conectado. Eso no fluye de la carne. Eso fluye de alguien que tiene la fuente adentro.

II Versículo

"'Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separado de mí nada podéis hacer.'"

Juan 15:5 · NVI
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¿Qué hacés con esto?

¿Qué hacés con esto? Hoy, antes de que empiece el fin de semana, antes del asado, antes de la serie, antes del partido, hacé cinco minutos de pausa real. No performance, no ritual. Pausa de verdad. Decile al Señor: 'No puedo con esto solo. Necesito que me limpies el terreno.' Eso es humildad. Eso es dependencia. Y eso, hermano, es lo que produce fruto. Nosotros no somos la fuente, somos el canal. Y los canales necesitan estar conectados.

Separado de Él, nada. Conectado a Él, todo lo que necesitás para dar fruto. Todo. Es así. Es así.

Emilio
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