Nueva criatura, no chancho bañado
Quiero preguntarte algo directo, y te pido que no lo respondas para mí sino para vos. ¿En estos últimos años, cambió algo en vos? No si cambiaste de iglesia, no si cambiaste el horario del culto. En vos. En cómo reaccionás cuando te lastiman. En cómo hablás cuando estás cansado. En cómo tratás a los que no te pueden dar nada a cambio. ¿Cambió algo? Porque si la respuesta honesta es que no, eso merece una conversación con Dios hoy.
Esta semana arrancamos con algo básico pero urgente: sabé en quién creíste. No alcanza con la emoción, hay que conocer la Palabra. Después vimos que Dios tenía un plan desde antes de que existieras, anunciado hace casi tres mil años y cumplido con una precisión que no tiene parangón en ninguna filosofía humana. Vimos que hay un solo mediador, que la obra ya está terminada, y que ese mediador te recibe sucio porque para eso vino. Y ayer, que hay un solo nombre. Uno.
Pero hoy hay que cerrar algo que quedó abierto toda la semana. Porque creer de verdad, recibir de verdad a ese mediador, entender de verdad el plan de Dios, produce algo. No puede no producir algo. Un pariente mío, cuando era chico yo tendría diez años, le leyeron Hechos 16:31: "Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo." Él dijo: "Creo." Le devolvió el folleto. Ya soy salvo. Y siguió siendo adúltero, sin congregarse, sin interesarle la Biblia. Creer no es decir que sí con la boca.
Y mirá, no te digo esto para que te angustiés. Te lo digo porque me confronta a mí también. Porque hay una diferencia enorme entre un chancho bañado y una oveja. El chancho bañado está limpio cinco minutos. Lo soltás y vuelve al barro porque su naturaleza es el fango. La oveja no va al chiquero porque no es su naturaleza. Y eso es exactamente lo que dice la Biblia: nueva criatura. No una versión mejorada de vos. Otra especie. Otra naturaleza. El que robaba no roba más. El que adulteraba no adultera más. No porque sea perfecto, sino porque algo en su interior cambió de raíz.
Y ojo, esto no es por mérito. Efesios 2:8-9 lo dice claro: por gracia sois salvos por medio de la fe, no por obras, para que nadie se gloríe. La gracia te salva. Gratis. Pero una fe genuina, una fe que realmente tocó tu corazón, esa fe produce fruto. Si no produce nada, hay que preguntarse si era genuina. No te lo pregunto yo, te lo pregunta la Palabra.
"Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!"
2 Corintios 5:17 · NVI"Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe. Esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios y no por obras, para que nadie se jacte."
Efesios 2:8–9 · NVIEsta semana compartieron en un chat de pastores un reel de un predicador que preguntaba a alguien: "¿Hace cuánto vas a la iglesia?" "Veinte años", respondía. "¿Y en estos veinte años cambió algo en tu carácter? ¿Dejaste de ser amargado? ¿Dejaste de ser violento con las palabras? ¿Dejaste de ser avaro con tu tiempo?" Y la persona no supo qué responder. Veinte años en la iglesia y el único cambio visible era el peinado. Eso me confrontó a mí, te lo juro. Porque yo también puedo predicar muy bien el domingo y ser un desastre el martes a las tres de la tarde cuando estoy cansado y alguien me busca el lado flaco. La transformación no es para la foto del domingo. Es para el martes a las tres de la tarde.
"Por tanto, para que sean borrados sus pecados, arrepiéntanse y vuélvanse a Dios,"
Hechos 3:19 · NVIHoy no te pido que hagas una lista de lo que tenés que cambiar. Te pido algo más simple y más difícil al mismo tiempo: sé honesto con Dios. Decile lo que ves cuando te mirás bien. "Señor, en esta área no cambié nada. Sigo igual que hace cinco años. Hacé algo vos, porque yo solo no puedo." Eso es arrepentimiento. No llorar en el culto y el lunes volver a lo mismo. Cambiar de dirección. Y si sentís que tu fe todavía no movió nada en vos, ese reconocimiento honesto es el mejor lugar para que Dios empiece a moverse. No llegues con la respuesta preparada. Llegá con la pregunta real.
Esta semana arrancamos cargando la bolsa con lo que sabemos y terminamos preguntándonos si lo que creemos realmente nos está transformando. Sabé en quién creíste, conocé el plan que Dios anunció antes de que existieras, acercate al único mediador que no te falla, y dejá que esa fe genuina produzca lo que tiene que producir. No un chancho bañado. Una criatura nueva.
Santa Biblia, Nueva Versión Internacional® NVI® | © 1999, 2015, 2022 por Biblica, Inc. | Usado con permiso. Reservados todos los derechos en todo el mundo.
Textos bíblicos provistos por API.Bible
Comentarios
Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Tu comentario será revisado antes de publicarse.