Día 7
Día 7 de 7 6 de septiembre

Terminá la carrera, aunque no la estés ganando

Pablo escribió desde la cárcel, esperando la ejecución, y dijo: «He terminado la carrera.» No dijo que la ganó en tiempo récord. No dijo que fue fácil. No dijo que siempre tuvo ganas. Dijo que la terminó. Y eso, en el vocabulario de Dios, es todo.

Esta semana estuvimos en el libro de Josué. Arrancamos con la nube que desaparece y la voz que toma su lugar. Hablamos de promesas que ya son hechos antes de cumplirse. Hablamos de los diez que dijeron «imposible» y de los dos que dijeron «vamos». Hablamos de apagar el motor y dejarse llevar cuando las emociones están en el piso. Hablamos de que la historia que nadie ve es lo que forma la gloria que todos van a ver después. Hablamos de creerle a Dios, no solo creer en él.

Y todo eso apunta a una sola cosa, que es lo que yo quiero que te llevés hoy: terminá la carrera.

No te estoy hablando de ser el más ungido, el más exitoso, el más reconocido. Te estoy hablando de que cuando llegue tu último día, puedas decir lo mismo que Pablo: estuve. Creí. No me fui. Porque eso es lo que Dios le pidió a Josué desde el principio. No le pidió que fuera perfecto. No le pidió que nunca tuviera miedo. Le pidió que se esforzara, que fuera valiente, que no se apartara de la Palabra, y que cruzara el Jordán. Eso es todo. Lo demás lo iba a hacer él.

Ahora, escuchame bien esto porque no quiero que lo pierdas. La carrera no se termina de golpe, se termina todos los días. Se termina el lunes cuando no tenés ganas y vas igual. Se termina el miércoles cuando la situación es dura y elegís creerle a Dios en lugar de creerle a tus emociones. Se termina el sábado a la noche cuando estás cansado y en lugar de tirar todo decís: mañana vuelvo a intentarlo.

Dios no te entregó la tierra prometida en un día. La entregó peleando. Ciudad por ciudad, batalla por batalla. Y en el camino hubo muertos, hubo luto, hubo momentos donde el pueblo pecó y retrocedió. Y aun así, al final del libro, dice: todo se cumplió. Todo. Ni una sola promesa quedó sin cumplir.

— Pero pastor, yo estoy muy cansado. Tengo años caminando y no veo nada.

— Te escucho. Y no voy a decirte que es fácil, porque sería mentirte. Pero te digo esto: el que está cansado todavía está caminando. Y el que está caminando todavía puede terminar.

"Y ni una sola de las buenas promesas del Señor a favor de Israel dejó de cumplirse, sino que cada una se cumplió al pie de la letra."

Josué 21:45 · NVI

Mi tía, hermana mayor de mi padre, tenía 94 años cuando me contó esto. Ella tenía diez, doce años cuando fue la guerra del Chaco. Me dijo que en Asunción no había una sola mujer con ropa de color. Todas de luto. No había familia que no hubiera perdido a alguien. Marido, hijo, hermano, todas. Y me lo contaba con esa calma que tienen los que sobrevivieron cosas que nosotros no podemos imaginar. Yo la escuchaba y pensaba: esta mujer vio lo peor y acá está, sentada frente a mí, contándomelo. No me lo contaba para que me deprimiera. Me lo contaba para que entendiera que la vida tiene etapas muy duras, y que igual se termina de pie. Eso es lo que yo quiero para vos. No que no sufras. Que termines de pie.

II Versículo

"He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, me he mantenido en la fe."

2 Timoteo 4:7 · NVI
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¿Qué hacés con esto?

Hoy es domingo. Cerrás la semana y arrancás otra. Y lo que nosotros aprendimos esta semana no es para que lo dejes en el devocional del lunes pasado. Es para que lo lleves puesto. Esta semana, cuando la nube no esté, caminá igual. Cuando las emociones digan que es imposible, incluí a Dios en la ecuación. Cuando estés tentado a cerrar el libro en el capítulo duro, recordá que el libro tiene 24 y el último dice que todo se cumplió. No te pido que llegues al domingo que viene sintiéndote un gigante espiritual. Te pido que llegues habiendo decidido no irte.

Cruzaste el Jordán sin nube, le creíste a Dios cuando todo gritaba imposible, apagaste el motor cuando no tenías más, y seguiste igual. Eso es terminar la carrera. No se trata de cómo arrancaste, se trata de que estés cuando llegue el capítulo 21. Y Dios, que prometió, que dio, y que va a volver a dar, ya está del otro lado esperándote.

Emilio
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