Día 1
Día 1 de 7 27 de abril

Aceptá esto primero: Jesús te quiere a vos.

No sos vos el que está buscando a Dios desesperadamente desde abajo. Es él el que te está buscando a vos. Y eso lo cambia todo.

Hay una idea que cargamos sin darnos cuenta: que nosotros somos los que tenemos que ganarnos el acceso a Dios. Que tenemos que ser suficientemente buenos, suficientemente disciplinados, suficientemente espirituales para que él quiera estar cerca. Y no. Eso es al revés.

Jesús dijo algo en Juan 15 que tendría que dejarte sin palabras. Dijo «permaneced en mí y yo en vosotros». No dijo «búsquenme hasta encontrarme». Dijo «quédense conmigo, porque yo ya estoy con ustedes». El Creador de los cielos y la tierra, el ser más puro y más poderoso que existe, tomó la iniciativa. Él quiere estar con el limitado, con el rebelde, con el que tiene miedo, con el que falló.

Te lo voy a demostrar con una imagen bien sencilla. Todos entendemos que lo normal es que el que menos tiene quiera estar con el que más tiene. El que es feo quiere estar con la linda. El que es pobre quiere estar con el rico. Es la lógica del mundo. Pero acá pasa exactamente al revés: el más grande busca al más chico. El más santo busca al más pecador. Eso no es religión, eso es gracia pura.

Y esto tiene una consecuencia directa en tu identidad. Tu valor no lo determina quién te ignora, quién te rechazó, quién no te eligió. Tu valor lo determina quién te ama. Y si el que más vale en el universo entero quiere estar con vos todos los días de tu vida, entonces vos valés. Punto.

"«Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor.»"

Juan 15:9 · NVI

Pensá en esto. Capaz que hoy abriste los ojos y lo primero que sentiste fue que sos poco. Que a nadie le importás demasiado. Que el mundo gira y vos no figurás en ninguna lista importante. Esa sensación existe, es real, y mucha gente acá la conoce de cerca.

Pero esta semana nos encontramos con una verdad que corta esa lógica de raíz. Si a vos te ama Dios, si Jesús quiere estar con vos, entonces sos de los que valen la pena. No porque lo hayas ganado. Sino porque él eligió amarte. Y el que elige dice mucho del elegido.

II Versículo

"«Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.»"

Juan 15:4 · NVI
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¿Qué hacés con esto?

¿Qué hacés con esto hoy? Una sola cosa. Antes de que el día te llene de ruido, antes de que arranquen las notificaciones y las urgencias, parás. Cinco minutos. Y le decís al Señor: «Gracias porque vos me querés estar. Gracias porque tomaste la iniciativa». No es una oración elaborada. Es reconocer una verdad. Si tenés un cuaderno o el block de notas del teléfono, escribí esta frase: «Jesús quiere estar conmigo hoy». No como un cliché. Como una declaración que va a moldear cómo te parás frente al día.

Jesús quiere estar con vos. No cuando mejores. No cuando tengas todo resuelto. Hoy. Así como estás. Permanecer en él empieza por creer eso de verdad. Es así. Es así.

Emilio
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