Día 3
Día 3 de 7 29 de abril

Tus valores dicen quién sos de verdad.

Podés decir cualquier cosa con la boca. Lo que valen son tus prioridades cuando algo te cuesta.

Somos personas, no ramas físicas. Una rama no tiene voluntad ni pensamiento ni emociones. Vos sí. Y justamente por eso, permanecer en Cristo no es algo que simplemente te pasa: involucra cómo pensás, qué sentís y, sobre todo, qué elegís cuando elegir tiene un precio.

Dice la palabra de Dios que el que permanece en Cristo se relaciona con él como la rama con la vid. Pero como somos personas, esa relación se expresa en algo muy concreto: en nuestros valores y en nuestras prioridades. No lo que decimos que valoramos. Lo que realmente ordenamos primero cuando hay tensión.

Bueno, y acá viene algo que duele un poco. Hay gente que dice «soy cristiano» pero sus valores y sus prioridades difieren totalmente de lo que la Palabra dice. Y eso no es un problema de categoría, no existe el cristiano comprometido versus el cristiano simpatizante. Eso lo inventamos nosotros para manejar la culpa. Dice Jesús: o se es o no se es. Y si se es, los valores tienen que estar alineados con él, aunque sea al treinta por ciento, aunque sea creciendo, aunque sea en proceso. Pero alineados.

Acá hay un parámetro muy claro. ¿Estás dispuesto a perder algo que querés con tal de no ceder en tus valores en Cristo? Eso es lo que revela dónde está tu corazón de verdad. No las palabras del domingo. Las decisiones del miércoles cuando nadie mira.

"«El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.»"

Juan 14:21 · NVI

Pensá en un joven o una joven que está en una relación y del otro lado hay alguien que le pide que ceda en sus convicciones para que la relación funcione. Ceder acá, flexibilizar allá. Y hay dos caminos. Uno es decir: «por esta persona hago una excepción». El otro es decir: «si estar con vos implica que yo deje a Cristo, aunque me duela en el alma, esto se acabó».

Ese segundo camino no es fácil. Nadie dijo que era fácil. Pero ese es el parámetro de alguien que tiene sus prioridades en orden. Y lo mismo aplica a cualquier área: el negocio que te ofrece dinero fácil con el que tenés que claudicar algo, la amistad que te pide que seas otro para pertenecer, la decisión que nadie va a ver pero que vos sabés lo que dice de vos.

II Versículo

"«Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.»"

Juan 15:10 · NVI
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¿Qué hacés con esto?

Hoy hacé este ejercicio honesto: escribí las tres cosas que más tiempo, energía y pensamiento ocupan en tu vida esta semana. No las que deberían ocuparlas. Las que realmente las ocupan. Eso es un mapa de tus prioridades reales. Después preguntate: ¿Cristo aparece en esa lista? ¿Está primero, segundo, o no aparece? No para condenarte, sino para tener claridad. Porque cuando uno ve dónde están realmente sus prioridades, puede empezar a moverlas con intención.

Tus valores y tus prioridades no mienten. Son el espejo más claro de dónde está tu corazón. Si querés saber qué tan conectado estás a la vid, no mires lo que decís: mirá lo que elegís cuando cuesta. Es así. Es así.

Emilio
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