Aunque ande en el valle, no temeré
Esta semana arrancamos con un versículo que casi todos saben de memoria. Hoy llegamos al que casi todos prefieren saltear. "Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno." Ahí está. No dice si ando. Dice aunque ande. David no estaba describiendo una posibilidad remota. Estaba hablando de su vida, de la tuya, de la mía. El valle es parte del camino. Y el Salmo 23 no te promete evitarlo. Te promete compañía adentro.
Toda la semana dimos vueltas alrededor de la misma idea central: Jehová es mi pastor. No fue. No será. Es. Tiempo presente, verbo activo, continuo. Y esa declaración, que parece sencilla, es en realidad una declaración de guerra contra la autonomía y el ego. Declarar que Dios es tu pastor es decir que vos sos la oveja. Y la oveja no dirige, la oveja sigue. No porque sea tonta, sino porque es honesta sobre sus limitaciones.
Ahora llegamos al versículo que le da peso a todo lo anterior. "Aunque ande en valle de sombra de muerte." Fijate que no dice "si en algún momento difícil". Dice aunque ande. El valle no es la excepción, es el camino. La vida, como se dijo esta semana, es un valle de sombra de muerte. Hay incertidumbre, hay enfermedades, hay matrimonios rotos, hay hijos que se van, hay diagnósticos que asustan. Eso no desaparece porque sos creyente. Sería una mentira decirte que sí.
Pero acá está el giro: "No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo." No dice "porque salí del valle". Dice porque tú estarás conmigo. La variable que cambia no es la circunstancia. Es la presencia. Y la presencia del pastor en el valle es exactamente lo que hace al Salmo 23 tan distinto de cualquier mensaje de motivación humana. No te promete un camino sin problemas. Te promete que no vas a caminar solo.
¿Sabés qué me resulta hermoso de esto? Que el salmo de David no empieza con el valle. Empieza con los pastos, con las aguas quietas, con el descanso. Primero el pastor te alimenta, te da de beber, te restaura el alma. Y recién después, equipado, lleno, descansado, te lleva por el valle. No al revés. Dios no te manda al valle sin haberte preparado antes. El problema es que nosotros muchas veces llegamos al valle sin haber pasado por los pastos, porque nos saltamos la intimidad diaria con él. Y entonces el valle nos aplasta en lugar de formarnos.
Bueno, con esto cierro la semana. No hay promesa de que el lunes va a estar todo bien. Hay algo mejor: la certeza de que el que camina con vos en el valle es el mismo que te tendió la mesa, te ungió la cabeza y prometió que el bien y la misericordia te van a seguir todos los días de tu vida. Todos los días. Incluyendo este.
"Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán."
Isaías 43:2 · NVIHabía un pastor de una comunidad rural en Paraguay, zona de campo, que visitaba a sus hermanos a caballo cuando había que cruzar un monte de noche. Un camino largo, oscuro, con ruidos que no sabés de dónde vienen. Y una vez le preguntaron: "¿No le da miedo cruzar ese monte solo de noche?" Y él respondió, sencillo como él era: "Yo no cruzo solo. Siempre voy con el Señor y con la linterna. La linterna me muestra el paso que sigue. El Señor me muestra que vale la pena darlo." Me parece que ahí está todo. La Biblia no disipa la oscuridad del ambiente. Lo que hace es alumbrar el punto justo para que sepas qué siguiente paso dar. La oscuridad sigue estando. Pero vos sabés adónde pisar.
"Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento."
Salmo 23:4 · NVIHoy, antes de que empiece la semana, hacé un inventario honesto. No de tus problemas, sino de tu postura frente a ellos. ¿Estás caminando el valle con el pastor, o lo estás caminando solo y de vez en cuando le pedís ayuda de emergencia? La diferencia entre las dos cosas es la intimidad diaria: la palabra, la oración, el silencio. Esta semana arrancamos declarando "Jehová es mi pastor". Que esa declaración no sea de memoria. Que sea de los dos. Que él lo sepa y que vos lo vivas.
Esta semana fuimos de la declaración a la rendición, del descanso a la provisión, y hoy llegamos al valle. Y la respuesta es la misma en cada etapa: él está. Eso no cambia con el diagnóstico, con el precio del alquiler, con el hijo que no vuelve, con el miedo de las 2 de la mañana. Él está. Caminá con eso.
Santa Biblia, Nueva Versión Internacional® NVI® | © 1999, 2015, 2022 por Biblica, Inc. | Usado con permiso. Reservados todos los derechos en todo el mundo.
Textos bíblicos provistos por API.Bible
Comentarios
Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Tu comentario será revisado antes de publicarse.