Día 1
Día 1 de 7 15 de junio

Decidí de una vez qué va primero

Hay una pregunta que no suena difícil hasta que te la hacen en serio: ¿en qué está depositada tu gloria? No tu fe, no tu doctrina. Tu gloria. Tu mayor satisfacción. Lo que te levanta por la mañana con ganas. Lo que, si te lo quitan, te desmoronás. Eso. ¿Qué es?

Pablo lo dijo sin rodeos en Gálatas 6:14: «Lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo.» O sea, Pablo tomó una decisión. Dijo: mi satisfacción máxima, mi identidad, mi gozo más profundo, va a estar puesto en Cristo y en su sacrificio. Y como consecuencia de esa decisión, el sistema caído del mundo dejó de tener poder sobre él.

Ahora, lo que está en primer lugar en tu vida alinea todo lo demás. Todo. Si lo primero es la plata, tu familia, tu salud, tu tiempo, tu carácter, todo se va alineando a eso. Si lo primero es no aburrirte nunca, toda tu vida gira alrededor de la próxima emoción. Y si lo primero es Dios, entonces tu familia, tu trabajo, tus relaciones, tus decisiones, van encontrando su lugar debajo de esa primera causa.

Esto no es teoría bonita. Es mecánica. Funciona así aunque no lo hayas decidido conscientemente. La pregunta no es si tenés una primera causa. La pregunta es cuál es.

La Biblia tiene un patrón que corre de punta a punta: las primicias. Lo primero siempre fue para Dios. Cuando Israel entró a Canaán, la primera ciudad, Jericó, no la conquistaron con su fuerza. Dios les dijo: marchen, griten, y las murallas van a caer. Y el botín de esa ciudad no era de ellos, era todo de Dios. Las siguientes ciudades sí. Pero la primera, para él. El primer cabrito, la primera cosecha, el primogénito. No porque Dios necesite esas cosas, sino porque el principio es este: si le das a Dios lo primero, todo lo que viene después es bendecido.

Y en términos prácticos, en una casa, en un matrimonio, en una vida, se ve así: yo decido que Dios es primero. Eso cambia cómo trato a mi familia, qué ética llevo al trabajo, a quién elijo como amigos, qué hago con mis amores. Todo se reorganiza debajo de esa primera decisión.

"Jesús contestó: —“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”. Este es el primer mandamiento y el más importante."

Mateo 22:37–38 · NTV

Jesús estaba rodeado de fariseos que querían tenderle una trampa. Uno de ellos, intérprete de la ley, le preguntó: «Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento?» Y Jesús le respondió sin dudar: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: amarás a tu prójimo como a ti mismo.» Fijate que no dijo «uno de los importantes». Dijo el primero. El grande. Porque cuando ese lugar está bien ocupado, todo lo demás encuentra su sitio.

II Versículo

"En cuanto a mí, jamás se me ocurra jactarme de otra cosa sino de la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo ha sido crucificado para mí, y yo para el mundo."

Gálatas 6:14 · NVI
⁕ ⁕ ⁕
¿Qué hacés con esto?

Esta semana, antes de que arranque el ruido del día, hacete esta pregunta: ¿qué es lo primero en mi vida hoy, en la práctica, no en la teoría? No lo que decís en la iglesia. Lo que demuestran tus decisiones reales. Porque la respuesta honesta a esa pregunta te dice más sobre tu vida espiritual que cualquier otra cosa. Si encontrás que hay algo ocupando ese trono que no es Dios, no te condenes. Reconocelo. Eso ya es el primer movimiento.

Pablo no estaba glorificándose de su conocimiento, ni de sus logros, ni de cuánto había sufrido por el evangelio. Se gloriaba en la cruz. En que Cristo murió por él y que eso lo había cambiado todo. Esa es la primera decisión. La más importante. Y la podés tomar hoy.

Emilio
44
0

Comentarios

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Tu comentario será revisado antes de publicarse.

4 min