El ego también está en tu casa y en tu iglesia
Mirá, una hermana de la iglesia, no voy a decir quién es, me dijo una vez cuál era el secreto de tener a su marido feliz. Me dijo: «Hago que la jaula sea tan grande que él piense que es libre.» Y el tipo en cuestión, que estaba presente en ese momento, se estaba riendo nervioso buscando con los ojos que nadie lo mirara. Pero la frase me quedó. Porque es exactamente así como vive mucha gente: en una jaula enorme, convencida de que es libertad.
Bueno, hablemos de dónde el ego se manifiesta de verdad. No en los discursos. En la casa y en la iglesia. Porque es fácil matar el ego en abstracto. El problema es a la hora de cenar.
A los hombres la Biblia les dice algo muy específico: «Amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia.» O sea, sacrificialmente. Un amor que se entrega, que construye, que santifica. No un amor de cuando tengo ganas. Un amor que carga con lo difícil. Y ahí el ego del varón grita. Porque el varón, seamos honestos, puede manejar naciones, comandar ejércitos, dirigir empresas, pero en su casa es un princesito. Caprichoso, promiscuo en sus tentaciones, enojadito cuando no le salen las cosas. Eso somos.
A las mujeres les dice: «Honrad a vuestros maridos.» Sujetarse como al Señor. Y hay mujeres que oran a Jesús con una devoción enorme, Señor mío, te amo, te adoro, y al marido lo tratan como un estorbo. No, espera. ¿Cómo que «como al Señor»? No, tu marido no es Dios, está claro. Pero si esa actitud de honra la tenés solo con Jesús y no con quien elegiste libremente para compartir tu vida, algo en el ego de esa mujer también está sentado en el trono.
Y en la iglesia pasa lo mismo. ¿Por qué hoy hay tantos argumentos para no sujetarse a una autoridad eclesiástica? Porque el ego nunca va a ceder su hegemonía voluntariamente. Nunca. El ego siempre va a encontrar una razón teológica para no estar donde Dios quiere que estés. «Yo me relaciono con Dios de manera personal.» «Esa iglesia no está a mi nivel doctrinal.» Ego, ego, ego. La Biblia dice sujetados a vuestros pastores. No porque el pastor sea perfecto, sino porque la sujeción es lo que mata el yo.
Y el tercer lugar donde el ego se muestra con más fuerza, al menos en mi caso, te lo digo con honestidad, es con el enemigo. Con quien te hizo mal. Porque el ego tiene elocuencia ahí. Te dice: no perdonés. Te vas a poner en ridículo. Te van a volver a hacer lo mismo. Esto merece consecuencias. Y tiene argumentos muy buenos. Muy buenos.
"Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella"
Efesios 5:25 · NVI"Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor."
Efesios 5:22 · NVIUn matrimonio me contó esto. Estaban en la Santa Cena, sentados juntos, sin mirarse. Peleados. Ella con su pancito y su vinito, él igual. Y en un momento él le dice, incómodo, con voz baja: «Mirá, te digo por fe que te perdono y te pido perdón, porque no puedo participar de esta cena así.» Y ella le responde: «Yo me siento igual. Estoy molesta con vos. Pero por fe te pido perdón porque quiero participar.» Por fe. No porque sintieran algo bonito. Por obediencia. Y en ese momento se rompió algo. Oraron, tomaron la cena, y él me dijo después: «Pastor, salvé mi familia.» El ego ese día no ganó. Por eso.
"«Si se enojan, no pequen». No permitan que el enojo les dure hasta la puesta del sol"
Efesios 4:26 · NVIHoy, en algún momento del día, vas a tener una oportunidad concreta de matar el ego en casa o en la iglesia. Va a venir disfrazada de algo chiquito: una discusión que podés dejar pasar, un reconocimiento que podés dar aunque no lo hayás recibido, una sujeción que podés ejercer aunque no te den ganas. Hacelo. No lo tuiteés, no lo contés para que te aplaudan. Hacelo en silencio. Eso es lo que Pablo llama gloriarme en la cruz.
La jaula grande sigue siendo una jaula. Y el ego convencido de que es libre sigue siendo ego. La diferencia entre una vida encorvada sobre sí misma y una vida abierta a Dios y a los demás no la hace un discurso. La hace una decisión chiquita, de todos los días, en la mesa de tu casa.
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1 comentario
Me dejo una advertencia clara para mi ego cuando salga de aquí y aparezca disfrazado!! Gracias!!
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