Día 2
Día 2 de 7 12 de mayo

Decir que creés no alcanza. Los demonios también creen.

Hay una frase de Santiago que incomoda a todo el mundo: "También los demonios creen, y tiemblan." Si el simple hecho de creer fuera suficiente, los demonios estarían salvos. Y no lo están. Entonces, hermano, algo más está pasando acá.

Ayer hablamos de que la salvación es por gracia, por fe, y no por obras. Eso es inamovible. Pero hoy hay que mirar el otro lado de la moneda, el que Santiago pone sobre la mesa con una pregunta que duele: "¿De qué aprovechará si alguno dice que tiene fe y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?"

Fijate bien en la pregunta. No dice "si alguno tiene fe". Dice "si alguno dice que tiene fe". Hay una diferencia enorme. Cualquiera puede decir que te ama. De ahí que te lo demuestre, es otra cosa. Cualquiera puede decir que cree. De ahí que esa fe sea real, es otra cosa.

Santiago no está contradiciendo a Pablo. Escuchá bien, porque esto es clave: Pablo responde una pregunta, y Santiago responde otra. Pablo pregunta: ¿cómo el hombre se justifica delante de Dios? Respuesta: por fe, no por obras. Santiago pregunta: ¿cómo sabemos que la fe de alguien es genuina? Respuesta: por sus obras, por su manera de vivir.

No hay contradicción. Hay dos preguntas distintas con dos respuestas distintas que apuntan a la misma verdad.

Pablo usa a Abraham como ejemplo: creyó a Dios y le fue contado por justicia. Creyó. Ocurrió algo real en su corazón. Dios lo vio, y lo salvó. Pero Santiago usa el mismo Abraham, siete capítulos después en el Génesis, cuando estaba dispuesto a entregar a Isaac en el altar. Esa acción, esa obediencia extrema, demostró ante todos que su fe en Génesis 15 había sido genuina. La fe se perfeccionó por las obras. No las obras completaron la salvación. Las obras demostraron que la fe era real.

Es como el amor: no se puede ver directamente. Lo que ves es lo que produce. Si alguien te cuida, te respeta, está presente, piensa en vos, eso es el amor hecho visible. La fe funciona igual. No se puede exhibir en el aire. Pero si tu vida cambió, si hay fruto, si hay algo distinto en vos, eso es la fe haciéndose visible.

Y acá viene lo que más incomoda, gente. Hay personas que llevan años en la iglesia, que levantan las manos, que tienen el pescadito en el auto, la remera cristiana, y su vida no cambió en nada. Eran violentos y siguen siendo violentos. Eran chismosos y siguen siendo chismosos. Y uno se pregunta en qué momento ocurrió la conversión. Porque conversión no es solo un momento de emoción. Es un cambio de especie.

""Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.""

Santiago 2:19 · NVI

El pastor lo dice con una imagen que queda: el chancho al que le bañás, le ponés perfume, lo mimás, lo llevás al avión. Precioso. Pero soltalo. En cuanto pueda, va al fango. Porque su naturaleza no cambió. Ahora, la oveja es distinta: se muere en el chiquero, come pasto, sigue al pastor, porque eso es lo que es. La verdadera conversión no es que te enseñen a comportarte mejor. Es que mutaste de chancho a oveja. Es así. Es así.

II Versículo

""Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?""

Santiago 2:14 · NVI
⁕ ⁕ ⁕
¿Qué hacés con esto?

Hoy la pregunta práctica es esta: ¿qué cambió en vos desde que dijiste que creías? No te pido perfección, nadie la tiene. Pero sí hay que preguntarse honestamente si hay algo distinto. Agarrá un papel, si hace falta, y escribí tres cosas concretas que cambiaron en tu manera de vivir desde que te convertiste. Si no encontrás ninguna, no para asustarte, sino para que lo lleves a Dios con sinceridad. "Señor, examiname. Quiero una fe que sea real, no solo declarada." Esa es una oración que Dios toma muy en serio.

Decir que creés no alcanza. Los demonios también creen, y no son salvos. Lo que salva es una fe genuina, y la fe genuina produce vida distinta. No perfecta. Distinta. Eso es lo que Santiago quiere mostrarte hoy.

Emilio
21
0

Comentarios

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Tu comentario será revisado antes de publicarse.

4 min