Día 1
Día 1 de 7 5 de octubre

Elegí de qué grupo sos

Hay una pregunta que Dios hizo hace tres mil años y que todavía hoy te divide. No es teológica ni filosófica. Es personal. ¿Sos de los que necesitan ver para creer, de los que desechan todo lo que no entra en su lógica, o sos de los que caminan aunque no vean nada?

Pablo lo escribe clarito en Primera de Corintios 1:22 al 24. Dice que los judíos piden señales, los griegos buscan sabiduría, pero nosotros predicamos a Cristo crucificado. Tres grupos. Y lo notable es que esos tres grupos siguen existiendo hoy, sentados en la misma iglesia, a veces en la misma familia, a veces en el mismo corazón tuyo.

El primer grupo es el religioso. Son los que necesitan una señal para creer. Un milagro, una emoción, una palabra profética que confirme lo que ya querían escuchar. Y mirá, yo no digo que los milagros estén mal. Creemos en milagros. Oramos y pedimos. Pero el que necesita un milagro para seguir creyendo, en el fondo no está caminando por fe. Está caminando por vista disfrazada de espiritualidad.

El segundo grupo es el racionalista. Es el que dice que solamente cree lo que sus cinco sentidos pueden captar. Si no entra en su lógica, lo descarta. ¿El problema? Que un cerebro de un kilo trescientos gramos que cabe en un sombrero no puede contener los misterios de quien creó el universo. Es como querer meter el océano en un balde. El balde no es el problema, es que el océano es más grande.

Y después está el tercer grupo. Los llamados por la gracia de Dios. Los que creen aunque no haya señal. Los que confían aunque no entiendan todo. No porque sean ingenuos, sino porque reconocen que hay una dimensión que va más allá de lo que sus ojos pueden verificar. Y eso, según Pablo, no es locura. Es poder de Dios.

"―Porque me has visto, has creído —le dijo Jesús—; dichosos los que no han visto y sin embargo creen."

Juan 20:29 · NVI

Pensá en Tomás. Estaba con Jesús tres años. Vio todo. Y cuando le dijeron que había resucitado, dijo: si no veo la señal de los clavos y no meto mi mano en su costado, no voy a creer. Juan 20:25. Tomás no era malo. Era honesto. Pero su honestidad lo ponía en el primer grupo: necesito ver para creer. Y Jesús no lo retó con crueldad, lo invitó a tocar. Pero al final le dijo algo que vale para vos y para mí: bienaventurados los que no vieron y creyeron. Ese es el lugar donde Dios quiere que estés.

II Versículo

"Los judíos piden señales y los que no son judíos buscan sabiduría, mientras que nosotros predicamos a Cristo crucificado. Este mensaje es motivo de tropiezo para los judíos y es locura para los no judíos, pero para los que Dios ha llamado, sean judíos o no lo sean, Cristo es el poder de Dios y la sabiduría de Dios."

1 Corintios 1:22–24 · NVI
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¿Qué hacés con esto?

Hoy, antes de que empiece el día, preguntate honestamente: ¿en qué grupo estoy operando esta semana? ¿Estoy esperando una señal para volver a confiar en Dios? ¿Estoy descartando algo de su palabra porque no me cierra racionalmente? No es para condenarte. Es para ubicarte. Porque el primer paso para caminar por fe es reconocer cuándo estamos caminando por otra cosa. Podemos hacerlo juntos, poquito a poco.

Los tres grupos existen hoy. Y vos elegís cada mañana en cuál operás. La señal no te va a salvar. La lógica no te va a alcanzar. Solo Cristo crucificado. Ese es el poder.

Emilio
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