Día 3
Día 3 de 7 7 de octubre

Lo que el mundo te da y lo que te falta

Un conferencista ateo, no un pastor, un ateo, dijo algo que me quedó dando vueltas. Dijo que hoy cualquier ciudadano de clase media vive cien veces mejor que el rey Enrique V. Abrís el grifo y sale agua caliente. Tenés un aparato en el bolsillo que ni Bill Clinton tenía hace treinta años. Comiste más variedades de comida que los reyes del siglo XV. Y sin embargo, esta sociedad no es feliz. No es feliz. No es feliz.

Y él lo explica así, este pensador ateo: el ser humano no necesita más. Necesita trascendencia. Y cuando dijo eso, yo pensé: ese hombre acaba de describir el evangelio sin saberlo.

Mirá lo que dice Filipenses 1:29. Dice que a nosotros nos es concedido a causa de Cristo no solo que creamos en él, sino también que padezcamos por él. Es un privilegio, dice el Señor. El sufrimiento es un privilegio. Eso hoy no se predica. Hoy desde los púlpitos te dicen no sufras, Dios te va a dar cien por uno, decretá tu prosperidad. Y le están dando a la gente exactamente lo que el mundo ya le promete y no le satisface.

Este mismo pensador preguntaba: ¿cuál es el motivo de vida de una persona? Y la gente decía: mis hijos. Pero los hijos no aportan nada económicamente. Un bebé trae quebranto, enfermedad, llanto, poco sueño, pañales, gastos. Todo es quebranto lo que trae. Y sin embargo es el sentido de vida de millones de personas. ¿Por qué? Porque a pesar del sufrimiento, hay amor y hay trascendencia. Vos te sentís en él. Él va a continuar.

Entonces el problema no es el sufrimiento. El problema es que la gente no tiene amor ni trascendencia. Y la única fuente de trascendencia real, la única, viene de saber que tu cuerpo no va a quedar en una tumba, que vas a resucitar, que hay vida eterna, que Dios te ampara. Eso es trascendente. Y eso solo lo podés escuchar en un lugar donde se predique la verdad.

"pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad."

Filipenses 2:13 · NVI

Los jóvenes en Europa y en los Estados Unidos, miles de ellos, se están haciendo vasectomías y ligaduras a los veinte años. Veinte años. Para no tener hijos. Para disfrutar sin responsabilidades. ¿Por qué? Porque si no hay trascendencia, si me muero y se acabó todo para siempre, ¿para qué voy a sufrir por alguien más? Es coherente. Es una locura, pero es coherente con lo que creen. Ahora, los pensadores más brillantes del mundo, los que todo el mundo consulta, los Harari y compañía, te describen la realidad y no tienen esperanza. Te deprimís escuchándolos. Porque la sabiduría humana no da esperanza. Solo la palabra de Dios.

II Versículo

"Porque a ustedes se les ha concedido no solo creer en Cristo, sino también sufrir por él,"

Filipenses 1:29 · NVI
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¿Qué hacés con esto?

Hoy preguntate: ¿de dónde estoy sacando mi trascendencia? ¿De los logros, de los hijos, de lo que acumulé, de lo que dicen de vos? Todo eso se puede ir. Y si se va, ¿qué queda? La respuesta cristiana es concreta: queda Cristo. Queda la resurrección. Queda la esperanza que no avergüenza. No como frase, como ancla real. Agárrala hoy. Dejate sostener por algo que no se mueve aunque todo lo demás se sacuda.

El mundo te da más y te deja vacío. Cristo te pide que mueras a vos mismo y te da vida de verdad. Eso no es popular. Pero es lo único que funciona.

Emilio
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