Día 2
Día 2 de 7 21 de julio

Lo que Dios hace, lo hace para siempre

Hay una frase en Eclesiastés 3 que la primera vez que la leés puede sonar a amenaza, pero en realidad es una de las cosas más liberadoras que la Biblia dice sobre tu vida: «He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo. Sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá.»

Fijate lo que está diciendo. No dice algunas cosas que Dios hace. No dice las cosas importantes que Dios hace. Dice todo. Absolutamente todo lo que Dios permite en tu vida —lo que te dio y lo que te quitó, lo que entendiste y lo que todavía no entendés— tiene una intención perpetua. Tiene un peso eterno.

Ahora, ¿por qué eso libera? Porque significa que vos no podés arruinar el plan de Dios. No podés añadir ni disminuir lo que Él determinó. Jesús mismo se lo dijo a sus discípulos: por más que se afanen y se afanen, no van a poder añadir ni un centímetro más a su estatura. No pueden. Hay realidades que simplemente hay que administrar, no controlar.

Y acá viene algo que quizás nunca lo pensaste así: lo que Dios te quitó también es parte de ese plan eterno. Escuchame bien. Así como lo que Dios te dio es una bendición para tu vida, lo que Dios quitó también lo es. No vas a entender muchas cosas. El mismo texto lo dice: «sin que el hombre alcance a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.» Pero la falta de comprensión de tu parte no suspende la perfección del plan de Él.

Dice el verso que Dios hace esto para que el hombre le tema. O sea, la soberanía de Dios sobre tu vida no es para aplastarte. Es para que vos y yo tengamos una conciencia real de quién está al mando. Para que no peleemos contra el brazo de Dios. Para que no estemos gastando energía resistiendo propósitos eternos con fuerzas temporales. Eso agota. Y lo peor es que no funciona.

"Porque todas las cosas proceden de él, y existen por él y para él. ¡A él sea la gloria por siempre! Amén."

Romanos 11:36 · NVI

El predicador de Eclesiastés no llegó a esa conclusión de un día para el otro. Si leés el capítulo uno, el dos, el tres, vas a ver a un hombre que invirtió mucho tiempo en reflexionar, observar, analizar. Y después de todo ese proceso, dice: «He entendido.» Llegó a un momento donde pudo decir, esperá, todo lo que sucede en mi vida viene de la mano de Dios. Todo. Y eso le cambió la pregunta. Dejó de preguntarse «¿por qué me pasa esto?» y empezó a preguntarse «¿qué está formando Dios en mí con esto?» Eso es madurez espiritual. No viene rápido, pero viene.

II Versículo

"Sé, además, que todo lo que Dios ha hecho permanece para siempre, que no hay nada que añadirle ni quitarle y que Dios lo hizo así para que se le tema."

Eclesiastés 3:14 · NVI
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¿Qué hacés con esto?

Hoy quiero que hagás algo sencillo con Romanos 11:36. Leelo, pero donde dice «todas las cosas», poné tu nombre. «Porque de él, y por él, y para él, es todo lo que le pasa a [tu nombre].» ¿Cómo se te puede ocurrir, si existís por Dios y para Dios, que Él no tiene un plan inteligentemente trazado para tu vida? Meditá en eso esta mañana. No te pido que lo entiendas todo. Te pido que confíes en el que sí lo entiende.

Dios es el genuino arquitecto de tu vida. No el planificador de las partes bonitas. De toda tu vida. Lo que construye, lo construye para siempre. Y vos sos parte de esa construcción.

Emilio
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1 comentario

beatriz prieto
beatriz prieto 21/07/2026

El es el ingeniero de los mundos. El creador y sustentador de todo lo que existe. El autor y consumador de la fe. Qué alivio descansar en su soberanía y amor en medio de mi debilidad.Santo! Maravilloso SEÑOR!

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