Día 7
Día 7 de 7 26 de julio

Vos existís por Él y para Él

Romanos 11:36 dice algo que parece sencillo pero que si te lo tomás en serio te reorganiza todo: «Porque todas las cosas proceden de Él, y existen por Él, y para Él.» Todas. Y hay alguien que sugirió esta semana que agarres ese versículo y pongas tu nombre ahí. «Carmen procede de Dios, existe por Dios y para Dios.» «Martín procede de Dios, existe por Dios y para Dios.» Hacelo. Ponés tu nombre ahí y de repente te cambia la pregunta. Ya no es «¿Por qué me pasa esto?» sino «¿Para qué me está usando esto Dios?»

Esta semana estuvimos dando vueltas alrededor de una misma verdad desde ángulos distintos. El lunes vimos que Dios tiene un diseño, que todo lo hizo hermoso en su tiempo, aunque hoy no lo veas hermoso. El martes, que lo que Dios hace, lo hace para siempre, que no podés añadir ni quitar nada de lo que Él determinó. El miércoles, que hay heridas que Dios permite con propósito, que el fuego no destruye la plata, saca la escoria. El jueves, que disfrutar lo que ya tenés es un don que se pide. Y ayer, que la herida puede volverse ministerio, que José, Job y Jacob no terminaron amargados.

Todo eso forma un solo argumento: la soberanía de Dios sobre tu vida no es una doctrina abstracta. Es una realidad práctica que te afecta hoy, en lo que te duele hoy, en lo que esperás hoy, en lo que no entendés hoy.

Ahora, hay una objeción que siempre aparece acá. «Pastor, si todo está en manos de Dios, ¿qué hago yo? ¿Me quedo quieto?» No. Para nada. Administrás. Jesús les dijo a sus discípulos que por más que se afanen, no pueden añadir ni un centímetro a su estatura. ¿Eso significa que no crecen? No. Significa que hay realidades que vos administrás y hay realidades que Dios gobierna. Y saber la diferencia entre las dos es uno de los aprendizajes más importantes de la vida cristiana. No todo es tu responsabilidad. No todo está fuera de tu alcance. Hay un reparto. Y entenderlo te saca un peso enorme de encima.

Daniel 4:35 dice, refiriéndose a Dios: «Él hace según su voluntad en el ejército del cielo y entre los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano.» Nabucodonosor, el hombre que mandó construir una estatua de oro de sí mismo para que todos se postraran, terminó diciendo eso. Él llegó a esa conclusión por el camino más duro. Vos la podés llegar por la fe, antes de que te toque el camino duro. Esa es la ventaja del que cree.

"El Señor ha establecido su trono en el cielo; su reinado domina sobre todos."

Salmos 103:19 · NVI

Me contaron de una mujer que había pasado por un proceso muy largo y muy costoso. Años de tratamiento, de lucha, de un dolor que no terminaba. Y cuando finalmente empezó a sanar, alguien le preguntó qué había aprendido en todo ese tiempo. Ella pensó un momento y dijo, «Aprendí que Dios no me abandonó ni un solo día. Pero también aprendí que yo estaba tan ocupada peleando contra lo que pasaba, que tardé mucho en preguntarme qué me quería enseñar.» Esa frase me quedó. Porque la diferencia entre resistir una prueba y atravesar una prueba es esa: la pregunta que hacés en el medio. «¿Por qué me pasa esto?» o «¿Qué me estás mostrando, Señor?» Las dos son humanas. Pero una te lleva a algún lado.

II Versículo

"Porque todas las cosas proceden de él, y existen por él y para él. ¡A él sea la gloria por siempre! Amén."

Romanos 11:36 · NVI
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¿Qué hacés con esto?

Cerramos la semana con algo concreto. No una actividad, una postura. Esta semana encontraste a Dios en el tiempo que no controlás, en la obra que no podés añadir ni quitar, en la herida que forma, en el gozo que se pide, en la prueba que eleva el quilate, en la herida que puede volverse pañuelo de otros. Todo eso es la soberanía de Dios aplicada a tu historia real. Hoy, antes de que empiece la semana que viene, tomá un momento, literalmente cinco minutos, y hacé esto: escribí una sola frase que resuma lo que Dios te dijo a vos esta semana. No lo que aprendiste en general. Lo que Él te dijo a vos. Porque si Él es soberano sobre tu vida, algo de todo esto fue personal. Fue para vos. Y es bueno que lo nombres, que no lo dejes pasar como información general. Y después guardá esa frase. Porque hay momentos que vienen, semanas difíciles que vienen, donde vas a necesitar recordar que ya escuchaste a Dios hablar. Que ya entendiste algo. Que el proceso ya empezó.

Toda la semana apuntó a esto: vos no sos un accidente. Procedés de Dios, existís por Dios y sos para Dios. Lo que no llegó todavía, lo que ya llegó, lo que dolió, lo que disfrutaste, lo que no entendiste, todo está en manos de alguien que sabe lo que hace. Eso no lo digo yo. Lo dice Él. Y lo confirma cada vez que lo dejás actuar.

Emilio
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2 comentarios

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Noemi Prieto 26/07/2026

Que me estás mostrando Señor con la iglesia Luz??
Que nos estás mostrando con lo que está pasando? Con el silencio y la apatía de la comunidad???

N
Noemi Prieto 26/07/2026

Sigan adelante con estos devocionales!! Nos bendicen demasiado!!

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