Ser sincero no lo hace válido
Podés ser completamente sincero y estar completamente equivocado. Dios no acepta cualquier cosa solo porque viene del corazón.
Escuchá bien esto porque está instaladísimo en el ADN del ser humano. La idea de que si soy sincero, si lo hago de verdad, si viene del corazón, Dios lo acepta. Hermano, eso no es bíblico. No lo es.
Jesús le habla a la mujer samaritana y le dice algo que rompe todo el esquema. Le dice: "Vosotros adoráis lo que no sabéis." No le dijo que era mala persona. No le dijo que era hipócrita. Le dijo que estaba adorando en la ignorancia. Con sinceridad, probablemente. Con tradición, con historia, con emoción. Pero sin conocimiento verdadero de Dios.
Ahí está el punto. La adoración no es válida por la intensidad del que adora. Es válida cuando es en espíritu y en verdad. Las dos cosas juntas. No alcanza con el espíritu si no hay verdad. No alcanza con la verdad si no hay espíritu. Tienen que ir juntas.
Y la verdad, en este contexto, es el conocimiento real de quién es Dios según su palabra. No según mi sentimiento. No según mi cultura. No según lo que me parece a mí que Dios debería ser. Sino según lo que él mismo reveló.
Uno puede adorar a Dios con sinceridad pero equivocadamente. Es así. Es así. Y Dios, que es amor, que te quiere, que te conoce, no puede aceptar eso. No porque sea un Dios frío o distante. Sino porque reducirlo a lo que yo imagino que es, achica a Dios. Lo empequeñece. Y Dios no cabe en nuestra imaginación.
""Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte.""
Proverbios 14:12 · NVIEl pastor usó una imagen que no se me va de la cabeza. Imaginá una nena chiquita, inocente, que te quiere con todo el corazón. Consiguió algo para regalarte y viene contenta, con los ojitos brillando. Pero lo que encontró fue una caja de veneno para ratas que creyó que era chocolate. La sinceridad de ella es total. El amor es real. Pero vos no podés comer eso. No podés. Y no es que sos malo por no recibirlo. Es que recibirlo sería un desastre. Así es con la adoración equivocada. Dios no la rechaza por rigidez. La rechaza porque en su amor no puede aceptar algo que te daña, que lo distorsiona a él, que te aleja de la realidad.
""Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad.""
Juan 4:22–23 · NVIHoy hacete esta pregunta honesta: ¿Mi imagen de Dios viene de su palabra o viene de lo que yo construí con el tiempo? No es una pregunta para condenarte. Es para crecer. Si hace mucho que no abrís la Biblia para conocer a Dios, no solo para pedir, no solo para buscar una respuesta urgente, sino para conocerlo, hoy es un buen día para empezar. Diez minutos. Un evangelio. Empezá por Juan. Y pedile a Dios que te muestre cómo es él de verdad, no cómo vos querés que sea.
La sinceridad es hermosa. Pero sola no alcanza. Dios busca adoradores que lo conozcan de verdad y que se acerquen a él de la manera que él mismo abrió. Eso no es religión. Eso es relación. Y esa relación empieza cuando decidís conocerlo a él, no a la versión que construiste.
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