Tu problema momentáneo no es permanente
Escuchá esto, porque me parece de las cosas más importantes que vas a leer esta semana. Satanás no necesita destruirte. Solo necesita convencerte de que lo que estás viviendo ahora va a ser siempre así. Con eso le alcanza. Porque si vos creés que tu problema momentáneo es permanente, empezás a tomar decisiones permanentes para situaciones que son temporarias. Y eso, hermano, es lo más caro que podés pagar.
Pensalo un segundo. ¿Cuántas decisiones tomaste en un momento de pánico que después te costaron carísimo? ¿Cuántas veces dijiste algo que no tenías que decir, o cerraste una puerta que no tenías que cerrar, porque en ese momento te parecía que no había salida?
No hay noche que no haya terminado. No hay tormenta que no haya escampado. O sea, literalmente no existe en la historia humana una oscuridad que haya durado para siempre. Sin embargo, cuando estamos adentro de ella, el enemigo nos susurra que esta sí, que esta es la excepción, que esta vez no hay amanecer.
Y ojo, no te digo que el problema no existe. Esta semana arrancamos con Josafat y tres ejércitos reales, de carne y hueso, que venían a aniquilarlos. No era paranoia. Era real. Pero la respuesta de Josafat no fue tomar una decisión desesperada. Fue levantar los ojos.
Ahora, el mismo principio vale cuando las cosas van bien. Porque si entendés que tu problema malo no es permanente, tenés que entender también que tu momento bueno tampoco lo es. Y eso no es para desanimarte, es para que disfrutes lo que tenés hoy con la gente que amás, con las manos abiertas, sin enorgullecerte. Porque el que cree que su momento bueno es eterno empieza a pisarle la cabeza a todo el mundo. Y después, cuando viene la caída, tiene que volver a pasar por todas esas cabezas pidiendo disculpas.
Lo único permanente es Dios. Lo único permanente es tu relación con él. Todo lo demás, lo bueno y lo malo, es un momento.
Me contaron una vez de un hombre que en plena crisis económica, cuando el negocio le había fundido y no sabía cómo pagar el alquiler, tomó una decisión que arruinó su matrimonio. No porque su matrimonio estuviera mal, sino porque el pánico lo llevó a mentirle a su esposa sobre cuánto debían, y cuando ella se enteró, la confianza quedó rota. El negocio después se recuperó. El dinero volvió de a poquito. Pero lo que rompió en ese momento de desesperación tardó años en reconstruirse. Me lo contó él mismo, con esas palabras: 'El problema era temporal. Lo que hice para escapar del problema fue permanente.' Tomó una decisión permanente por una situación momentánea. Eso es exactamente lo que el enemigo quiere que hagamos.
"Porque yo conozco los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza."
Jeremías 29:11 · NVI¿Qué hacés con esto? Antes de tomar cualquier decisión importante hoy, preguntate: '¿Estoy tomando una decisión permanente por una situación que puede ser temporaria?' No te digo que ignores el problema. Te digo que no lo dejes decidir por vos. Hablalo con alguien de confianza. Orale antes de actuar. Y si estás en un momento bueno, disfrutalo con la gente que amás, sé generoso, no te engrandes. Los dos extremos tienen la misma trampa: hacerte creer que lo de ahora es para siempre.
Tu situación difícil no es tu destino. Es un momento. Y el Dios que estuvo con Josafat en ese valle está con vos en el tuyo. Levantá los ojos. El amanecer existe, aunque todavía no lo veas.
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1 comentario
Sigan con este trabajo!! Gracias a Dios por trabajar para que otros y otros y yo aprendamos!!
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