Un día a la vez. Hoy no más.
Sábado de mañana. Café, o mate, o lo que sea que tomás vos. Y en algún momento del día te va a caer encima todo lo que no resolviste esta semana, todo lo que viene la próxima, y de paso el listado de cosas que deberías estar haciendo ahora mismo en vez de leer esto. Bienvenido al club.
Hay una frase que escuché esta semana que me quedó dando vueltas: un día a la vez. Hoy no más. No te preocupes por lo que no podés controlar.
O sea, suena a lugar común, ¿verdad? Lo habrás leído en alguna taza o en un posteo de Instagram con fondo de atardecer. Pero cuando lo decís en serio, cuando realmente lo aplicás, cambia la temperatura de un día entero.
Mirá lo que pasa cuando no lo aplicás. Te levantás a las 5 de la mañana pensando en el problema del martes que viene. Te vas a dormir resolviendo mentalmente la conversación que todavía no tuviste. Vivís en un tiempo que no existe. El pasado ya pasó, eso es un hecho. El futuro todavía no llegó, eso también es un hecho. Y sin embargo pasamos la mayor parte de la energía ahí, en esos dos lugares que no son hoy.
El desánimo funciona exactamente así. Te saca del presente y te instala en el peor escenario posible del futuro. Te dice: vas a fracasar, no va a alcanzar, no va a mejorar, ya fue. Y si le creés, empezás a tomar decisiones basadas en un futuro imaginado que capaz nunca llega.
Ahora, no te estoy diciendo que no planifiques. No seas irresponsable, eso también. Pero hay una diferencia entre planificar con cabeza fría y vivir con el corazón instalado en la catástrofe que todavía no ocurrió. Una cosa es previsión. La otra es tormento.
Lo que vos podés controlar hoy es hoy. Eso es tuyo. El resto, entregáselo al Señor y dejalo ahí.
"Salmo 23 El Señor es mi pastor, nada me falta;"
Salmos 23:1 · NVIMe llamó un amigo hace unos días. Llorando. Me dijo: ahora me voy a suicidar. Así, con esas palabras.
Y yo le dije: ya estoy yendo. No sé si llego antes o después, pero voy.
Fui. Llegué con otro hermano. Nos sentamos. Lo escuchamos. Lloró. Habló. Oró. Y al final me dijo: nadie me ama. Y yo le miré y le dije: hijo de tu madre, nadie te ama, y estamos acá dos personas que dejamos todo para venir a verte. Él se rió un poco entre lágrimas, de esa risa que mezcla todo.
Le dije: no tomés decisiones en este estado. Esperá. Si en diez minutos no lo hiciste, ya probablemente no lo hagás. Es un impulso, no una verdad.
Al final del encuentro ya estaba pensando en un proyecto. Así de rápido cambia. Un momento de oscuridad puede sentirse como una sentencia permanente. No lo es. Un día a la vez, hermano. Hoy no más.
"»Así que no se preocupen por el mañana, porque el día de mañana traerá sus propias preocupaciones. Los problemas del día de hoy son suficientes por hoy."
Mateo 6:34 · NTV¿Qué hacés con esto hoy, sábado? Una sola cosa. Agarrá el problema más pesado que estás cargando ahora mismo, ese que te tiene el pecho apretado, y escribilo en un papel. Solo escribilo. Y abajo escribí: esto no es mío para resolverlo hoy. Y dejá el papel ahí. No es magia. Es un acto de fe concreto. Le estás diciendo al Señor: yo confío en que vos tenés esto. Y después viví el día. Tomá mate. Andá a caminar. Llamá a alguien. Hacé lo que podés hacer hoy, y dejá el resto.
No tenés que resolver todo hoy. Tenés que ser fiel hoy. Eso es suficiente. Mañana veremos qué pasa, pero hoy el Señor ya está en esto con vos.
Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente, copyright © 2010 by Tyndale House Foundation. Used by permission of Tyndale House Publishers, a Division of Tyndale House Ministries, Carol Stream, Illinois 60188. All rights reserved.
Santa Biblia, Nueva Versión Internacional® NVI® | © 1999, 2015, 2022 por Biblica, Inc. | Usado con permiso. Reservados todos los derechos en todo el mundo.
Textos bíblicos provistos por API.Bible
Comentarios
Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Tu comentario será revisado antes de publicarse.