Aunque caí, me voy a levantar
Sábado por la mañana. Quizás esta semana fue de esas semanas. No de las épicas, no de las que contás en un testimonio con música de fondo. De esas semanas donde simplemente sobreviviste. Donde llegás al sábado y lo único que sabés es que llegaste. Bueno, te cuento algo: David llegó muchas veces así también. Y hay un versículo que él conocía de memoria que me parece que necesitás leer hoy.
Miqueas 7:8 dice algo que tiene mucho tupé. Dice: "Tú, enemiga mía, no te alegres de mí, porque aunque caí, me levantaré." No dice "no voy a caer más". No dice "aprendí la lección y ya estoy curado". Dice: aunque caí. Con toda la honestidad del mundo. Caí. Y me levanto igual.
Eso me parece de lo más valiente que hay en la Biblia, y a veces se nos pasa por arriba porque suena poético. Pero pará un segundo. El tipo que escribe eso está en el piso. Está mirando hacia arriba. Y le dice al que se alegra de verlo caído: no te emociones tanto, porque esto no termina acá.
Proverbios 24:16 dice lo mismo de otra manera: el justo cae siete veces y vuelve a levantarse. Siete veces. No una, no dos. Y fijate que no dice "el justo nunca cae". La Biblia no te vende ese cuento. Te dice que el justo cae y vuelve a levantarse. Lo que lo define no es que no cae, sino que no se queda ahí.
Ahora, ¿por qué se levanta? No porque sea más fuerte que los demás. No porque tenga más voluntad o más carácter. Se levanta, dice el versículo, porque tiene a alguien. "Aunque more en tinieblas, Jehová será mi luz."
Eso cambia todo. Porque si la fuerza para levantarse dependiera de mí, en muchos días yo no me levantaría. Y creo que vos tampoco. Pero si la fuerza viene de él, entonces hasta en el día más pesado hay una posibilidad real de pararse y dar un paso.
David lo entendió. Después del niño, se levantó. No porque lo superó de un día para el otro. Sino porque sabía que Jehová era su luz aunque él estuviera en tinieblas. Y ese Dios sigue siendo el mismo hoy, sábado de mañana, mientras vos tomás el primer café y tratás de juntar las piezas de la semana.
"porque siete veces podrá caer el justo, pero otras tantas se levantará; los malvados, en cambio, se hundirán en la desgracia."
Proverbios 24:16 · NVIMe acuerdo de una señora que venía a la iglesia hace años, ya mayor, con una historia de vida que si yo la contara entera nadie me creería. Perdió al marido joven, crió a los hijos sola, tuvo problemas de salud serios, situaciones económicas complicadas, de todo. Y ella llegaba los domingos, se sentaba, y adoraba. No de manera dramática ni performativa. Simplemente adoraba. Un día le pregunté, así nomás, sin protocolo: "¿Cómo hace?" Me miró y me dijo: "Pastor, yo no sé cómo hago. Sé que él me levanta." Y nada más. No tenía libro escrito, no tenía cinco pasos. Tenía eso. Y eso le alcanzaba. Me desafió más esa respuesta que muchos libros de teología que leí después.
"Enemiga mía, no te alegres de mi mal. Aunque haya caído, me levantaré. Aunque vivo en tinieblas, el Señor es mi luz."
Miqueas 7:8 · NVIHoy no te pido que resuelvas nada. Es sábado, y el sábado tiene permiso de ser más tranquilo. Pero sí te pido una cosa: si esta semana te caíste en algo, en algún área, en alguna decisión, en algún pensamiento, no te quedes en el piso mirando el techo. No tenés que hacer un gran discurso espiritual. Podés simplemente decirle a Dios: me caí, pero me levanto. Y si no tenés fuerza ni para eso, decile: no tengo fuerza, pero vos sí. Eso alcanza. Nosotros lo intentamos juntos, él pone lo que falta.
Que esta semana te haya costado no te define. Lo que te define es que estás acá, de mañana, buscando a Dios. Eso ya es levantarse. Seguí.
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