Día 5
Día 5 de 7 18 de septiembre

Dios ya preparó la mesa, sentate a comer

Te cuento algo que me pasó en consejería, y lo cuento porque me parece que a vos también te puede estar pasando. Una persona vino, me contó todo lo que había perdido, todo lo que le habían quitado, todo lo que no había salido como esperaba. Y mientras me hablaba, yo veía alrededor de su vida una cantidad de bendiciones que ella misma no estaba viendo. Familia, salud, trabajo, gente que la quería. Todo ahí, al lado. Y ella con los ojos puestos en lo que no tenía. Me quedé pensando eso toda la semana.

Esta semana estuvimos mirando la historia de David desde varios ángulos. El que ora sin rendirse. El que aprende a soltar. El que se levanta del suelo y vuelve a Dios. Y hoy quiero quedarme con algo que me parece que cierra todo de una manera muy concreta.

David perdió al niño. Eso es real y es doloroso, ya lo dijimos. Pero lo que no siempre se cuenta es lo que vino después. Dios le da otro hijo: Salomón. Le restaura la relación con Betsabé. Le da victorias militares. Le prepara, como dice el Salmo 23, una mesa delante de sus angustiadores. O sea, en presencia de los que lo quisieron ver caído, Dios le sirve el banquete.

Ahora, ¿qué hace el ser humano promedio con eso? Y me incluyo, ojo. Dios te da diez. Te devuelve con intereses. Y vos seguís mirando el uno que te sacaron. El que te estafó. El que te traicionó. El que se quedó con lo que era tuyo.

— Pero pastor, ese todavía tiene mi uno.

— Sí, hermano, y vos tenés diez. ¿Cuándo vas a disfrutar los diez?

Nadie te pregunta eso en serio. Pero yo te lo pregunto ahora. ¿Cuándo vas a sentarte a la mesa que Dios ya puso?

Mirá, la venganza que Dios diseña no es que al otro le vaya mal. No. Esa es la nuestra, y francamente, la nuestra es bastante torpe. La venganza de Dios es que a vos te vaya bien. Que te levantes. Que prosperes. Que la gente que te quiso ver en el piso te vea de pie y floreciendo. Eso duele más, y encima vos no tenés que hacer nada sucio para lograrlo. Es puro banquete servido por Dios mismo.

"No tomen venganza, queridos hermanos, sino dejen el castigo en las manos de Dios, porque está escrito: «Mía es la venganza; yo pagaré», dice el Señor."

Romanos 12:19 · NVI

Una vez hablé con un hermano que había tenido un problema muy feo con un socio comercial. Le habían vaciado la empresa, literalmente. Años de trabajo, esfuerzo, plata, todo. Y pasaron los años, Dios le fue restaurando, empezó un nuevo negocio, le fue bien, la familia estaba bien, él estaba bien. Y en una conversación me dijo: "Pastor, a veces me agarra igual. Pienso en ese tipo y me hierve la sangre todavía." Le pregunté: "¿Y cómo estás hoy?" Me dijo: "Bien, la verdad que bien." Le dije: "Entonces el problema no es que te fue mal. El problema es que no terminás de soltar al que te hizo mal." Se quedó callado un buen rato. Luego me dijo: "Había sido." Sí. Había sido. Dios ya le había dado la mesa. Él seguía mirando al que le había quitado el mantel.

II Versículo

"Dispones ante mí un banquete en presencia de mis enemigos. Has ungido con aceite mi cabeza; has llenado mi copa a rebosar."

Salmos 23:5 · NVI
⁕ ⁕ ⁕
¿Qué hacés con esto?

Hoy el ejercicio es concreto. Pensá en esa situación que todavía te tiene con los ojos torcidos hacia atrás. El que te hizo algo, la oportunidad que se fue, la injusticia que quedó sin resolverse. Y después mirá lo que tenés alrededor ahora mismo. Familia, salud, lo que sea. Y hacete esta pregunta sin adorno: ¿estoy disfrutando lo que tengo, o sigo contando lo que me deben? No te pido que finjas que no dolió. Te pido que te sentés a la mesa que ya está servida. Dios tiene la cuenta de lo demás. Nosotros tenemos que aprender a comer.

El Salmo 23 no dice que Dios elimina a tus enemigos antes de servirte. Dice que te sirve delante de ellos. La mesa ya está lista, hermano. Soltá la cuenta pendiente y sentate. Lo que Dios puso frente a vos es mucho más que lo que cualquiera te pudo quitar.

Emilio
35
0

Comentarios

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Tu comentario será revisado antes de publicarse.

4 min