Día 4
Día 4 de 7 13 de agosto

El aguijón que no te quitó y por qué eso es una noticia buena

Hay una cosa que entendés diferente cuando cumplís cierta edad. Cuando sos joven, vas al médico y salís con el diagnóstico y decís «listo, me tomo el medicamento y se acabó». Cuando ya tenés algunos kilómetros encima, el médico te dice «esto es crónico» y vos aprendés a convivir con algo que no se va. Y en algún momento, si sos creyente, te preguntás: ¿por qué Dios no lo quitó?

Pablo se hizo esa pregunta. Tres veces, dice él. Tres periodos de oración, de ayuno, de clamor sincero. «Señor, sacame esto». Y Dios no lo sacó. Le respondió, sí. Pero la respuesta no fue lo que Pablo quería escuchar. Le dijo: «Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad».

Ahora, yo entiendo que eso suena muy bonito en una tarjeta de cumpleaños. Pero cuando sos vos el que tiene el aguijón, cuando sos vos el que lleva meses con algo que no cierra, que no se resuelve, que no mejora, esa frase necesita un poco más de desarrollo.

Pablo tenía un problema que los teólogos discuten hasta hoy. Yo estoy convencido de que era un problema de vista. Cuando le escribe a los Gálatas, dice: «Miren con cuán grandes letras les escribo». Y les dice: «Ustedes me hubiesen dado sus ojos si hubiesen podido». Un tipo que estudió con Gamaliel, en el Harvard de la época, que escribió la mitad del Nuevo Testamento, escribía en letra grande porque no veía bien. Eso no es menor.

Y pedía sanidad. Y Dios le dijo que no. No porque Dios no pueda sanar, que puede, sino porque ese aguijón estaba haciendo algo en Pablo que la salud perfecta no hubiera hecho. Lo mantenía a raya. Lo mantenía consciente de que el poder que operaba a través de él no era suyo.

Mirá lo que dice Pablo después: «Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose en mí el poder de Cristo». Y agrega: «Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte». Eso no es resignación. Es una revelación. El poder de Dios se mueve con mayor libertad en un recipiente que no se cree el dueño del poder.

¿Y sabés lo que me parece lo más honesto de todo esto? Que Dios te puede estar diciendo lo mismo hoy. No «te mereces sufrir». No «no te quiero sanar». Sino: «Ese límite que tenés es lo que me permite trabajar en vos sin que te creas el protagonista de la historia».

"Por eso me regocijo en debilidades, insultos, privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo; porque, cuando soy débil, entonces soy fuerte."

2 Corintios 12:10 · NVI

El pastor John MacArthur, para mí uno de los grandes maestros de la palabra, llegó a los 85 años predicando con una fidelidad impresionante. Y hay algo que mucha gente no sabía mientras lo escuchaba: su esposa tenía demencia desde hacía años. Ese hombre volvía a su casa después de predicar a miles de personas, y en su propia casa cuidaba a alguien que ya no lo reconocía del todo. No lo contaba en cada prédica. No lo usaba para conseguir admiración. Lo vivía. Y seguía predicando.

Eso me hace pensar en lo que decía antes sobre el aguijón de Pablo. Los grandes hombres de Dios no llegaron a ser grandes a pesar del sufrimiento. Llegaron a ser grandes en parte por cómo cargaron el sufrimiento. No porque el dolor sea bueno en sí mismo, sino porque en ese dolor aprendieron a depender de algo que no se agota.

II Versículo

"pero él me dijo: «Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad». Por lo tanto, gustosamente presumiré más bien de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo."

2 Corintios 12:9 · NVI
⁕ ⁕ ⁕
¿Qué hacés con esto?

Si hay algo en tu vida que pediste muchas veces y no cambió, hoy no te voy a decir que dejes de pedirlo. Seguí orando. Pero además de orar por que se vaya, preguntale a Dios qué está haciendo mientras está. ¿Qué está formando en vos en ese proceso? Porque a veces la respuesta de Dios no es la remoción del problema sino la transformación del que lo carga. Y eso, aunque no lo queramos admitir, suele ser la obra más importante.

Pablo pedía que le sacaran el aguijón. Dios le dio algo mejor: su gracia suficiente para cargarlo sin romperse. A veces eso es la respuesta. Y no es una respuesta chica.

Emilio
22
1
1

1 comentario

N
Noemi Prieto 17/08/2026

Una respuesta a temas complicados

Tu comentario será revisado antes de publicarse.

4 min