Día 6
Día 6 de 7 27 de junio

Ponete de acuerdo. Cristo se mete al medio.

¿Alguna vez tuviste una pelea con tu pareja que duró tres días, y ya ninguno de los dos se acordaba bien por qué había empezado? La toalla mojada en el baño. El chorro a las 5 de la mañana. El cenicero metafórico. Las peleas más largas de la historia humana empiezan con las cosas más chiquititas del universo. Y lo gracioso — si se le puede decir gracioso — es que nosotros somos capaces de sostener esa pelea con más energía de la que le ponemos a cualquier cosa importante.

Jesús dijo algo que parece sencillo pero es una bomba: «Donde dos o tres estén reunidos en mi nombre, ahí estaré yo en medio de ellos.» Mateo 18:20. Ahora, ¿qué significa eso para un matrimonio? Significa que cuando vos y tu pareja se ponen de acuerdo — de acuerdo de verdad, con voluntad, con humildad — Cristo entra en ese acuerdo. No como invitado de honor. Como el centro.

Pero claro, para ponerse de acuerdo hay que bajar el orgullo. Y eso duele. Porque somos muy duros. Muy, muy duros. No lo digo como insulto, lo digo porque lo vivo también. Cuando estoy enojado no soy justo. Cuando me siento herido, busco que el otro sufra un poquito antes de reconciliarme. Y en eso pierdo momentos que no vuelven. Momentos con mi mujer, con mis hijos, con mi familia.

Hay algo que mi madre me dijo una vez con toda la picardía del mundo y con todo el amor que puede caber en una frase corta. Me dijo: «Hay cosas que solo podés hacer con tu esposa, no con tu orgullo.» Y tenía razón, la señora. Tenía toda la razón. Hay cosas que son exclusivamente de la pareja. Y si vos la perdés por sostener el ego, bueno, perdiste mucho más de lo que ganaste.

Ahora, ¿cuáles son los innegociables en tu casa? Porque toda familia que quiera sobrevivir tiene que tener algo sobre lo que construye que no se negocia. La fe en Dios, el perdón, la lealtad. Sobre eso no puede haber grieta. Podés fallar en mil cosas más — y vas a fallar, seamos honestos — pero esas cosas no pueden caer. Si caen, cae todo.

"Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo."

Efesios 4:32 · NVI

Conozco un matrimonio que llegó a consejería con una lista de agravios que parecía el acta de un juicio. Cada uno había anotado lo que el otro había hecho mal en los últimos dos años. Página y media cada uno. Cuando les preguntaron qué habían hecho bien por el otro en esos mismos dos años, se miraron. Silencio. Después ella dijo: «Me hacía el café por las mañanas.» Él pensó un momento y dijo: «Me esperaba despierta cuando llegaba tarde.» Eso era todo lo que había quedado. Pero había quedado. Y con eso se trabajó. No con la lista.

II Versículo

"Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos."

Mateo 18:20 · NVI
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¿Qué hacés con esto?

Hoy es sábado. Tenés un poco más de tiempo que los otros días. Usá aunque sea diez minutos para ponerte de acuerdo con tu pareja en algo concreto — no en todo, en algo. ¿Cuáles son los innegociables de su casa? Si no lo hablaron nunca, este es el momento. Si están peleados, quizás hoy es el día de bajar la guardia primero vos, sin esperar que el otro largue primero. Sí, vos primero. Porque el orgullo no te va a dar lo que buscás. Ya quedó probado.

Cuando dos personas en una casa se ponen de acuerdo en el nombre de Cristo, pasa algo. No es magia, es promesa. Y las promesas de Dios no caducan, aunque la toalla siga mojada en el piso del baño.

Emilio
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