Contá lo que tenés, no lo que te falta
Sábado. Ojalá estés leyendo esto con un café en la mano y sin el teléfono lleno de mensajes urgentes. O sea, ya sé que el teléfono está ahí nomás, pero al menos por estos minutos, dejalo quieto. Porque lo que te quiero contar hoy lo tenés que escuchar sin ruido.
Esta semana arrancamos hablando de la sobrecarga. Del teléfono en la mesita de luz, de los sesenta mensajes antes de las nueve de la mañana, de todo lo que entra antes de que el día empiece. Y fuimos llegando a algo que creo que es la raíz de todo: la ingratitud.
No la ingratitud dramática, no la del que se queja todo el día en voz alta. La ingratitud silenciosa. La que convive con tener mucho y no verlo. La que te hace poner el ojo en lo que falta y volverte ciego para lo que está.
Pablo describe esto en Romanos 1 con una palabra que me parece exacta: envanecimiento en los razonamientos. O sea, la mente que se infla con sus propios argumentos para justificar la queja. «¿Y por qué tengo que estar agradecido si no tengo trabajo? ¿Y por qué tengo que agradecer si la gente tiene más que yo? ¿Y por qué, y por qué, y por qué?» Y en ese circuito, nos olvidamos de la comida de hoy. De la salud que tenemos. De los hijos que están. De los amigos que nos bancaron esta semana. De la salvación, que eso solo ya es demasiado.
Hay algo que me pasó hace unos años que no me lo olvido más. Vino alguien a encuestarme. Preguntas de rutina: casa de material, trabajo fijo, hijos escolarizados, electrodomésticos básicos, seguro médico. Todo sí, todo sí. Y después: ¿cuántos hijos tenés? Tres. Todos vivos. Y ahí me paré. Todos vivos. Y me cayó la ficha de que era un hombre brutalmente bendecido que se la pasaba quejándose.
No estoy diciendo que tus problemas no son reales. Estoy diciendo que los problemas reales y la gratitud real pueden coexistir. De hecho, tienen que coexistir, si no, la fe no sirve para nada.
"A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos y se les oscureció su insensato corazón."
Romanos 1:21 · NVIUn pastor amigo fue a un congreso en Malawi, que es el penúltimo país más pobre del mundo. Llegó a la iglesia y había dos hombres con traje durmiendo en el piso. Flacos, el traje hecho pedazos. Les saludaron con una alegría que él no entendía todavía. Después le dijeron: cuatro días caminaron para llegar al congreso. Cuatro días a pie por el monte. Y hacía dos días que no comían. No que estaban a dieta, no que tenían poco. No comían, no tenían nada para comer. Y cuando empezó la alabanza, saltaban, cantaban, se movían con una energía que él no podía explicar. Cuando el pastor quebró el pollo para comer y vio que sangraba todavía, medio crudo, se quedó sin palabras. Y cuando volvió a San Pablo y vio todo lo que había para comer en cualquier esquina, lloró. Dijo: «Gracias, Señor, por haber nacido donde nací.» Y eso no es resignación, eso es perspectiva.
"den gracias a Dios en toda situación; porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús."
1 Tesalonicenses 5:18 · NVIHoy, antes de que se termine el día, hacé este ejercicio. No es complicado pero sí requiere que lo hagas de verdad, no como rutina: escribí cinco cosas concretas por las que estás agradecido hoy. No en abstracto, no «por la vida», sino específico. El nombre de alguien. Una situación puntual. Algo que pasó esta semana. Y mientras lo escribís, decíselo a Dios. En voz alta si podés. Eso es oración con acción de gracias, que es exactamente lo que dice la Biblia que produce la paz. No es magia, es obediencia. Y la obediencia tiene resultados.
El mayor pecado que vamos a tener que confesar no va a ser el más escandaloso. Va a ser la ingratitud. Tanta abundancia, tanta gracia, tanto amor, y lo desperdiciamos porque no aprendimos a mirar bien. Hoy podés empezar a mirar diferente. Es sábado. Tenés tiempo.
Santa Biblia, Nueva Versión Internacional® NVI® | © 1999, 2015, 2022 por Biblica, Inc. | Usado con permiso. Reservados todos los derechos en todo el mundo.
Textos bíblicos provistos por API.Bible
Comentarios
Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Tu comentario será revisado antes de publicarse.