Día 1
Día 1 de 7 29 de junio

Dejá de cargar lo que no te pertenece

Son las cinco de la mañana y ya tenés el teléfono en la mano. No te juzgo, yo también lo hago. Y antes de que pase un minuto ya entraron tres noticias malas, un comentario que te cayó pesado y la sensación de que el mundo está en llamas. Y el día todavía no empezó.

Vivimos en un estado de sobrecarga permanente. No es exageración, es la realidad de casi todos nosotros. Recibimos información a un ritmo que ninguna generación anterior tuvo que procesar, y la mayor parte de esa información es basura: escandalosa, amarillista, diseñada para enojarte. Y funcionó. Funcionó con vos, funcionó conmigo.

Acá hay algo que tenés que ver con claridad. La mayoría de las cosas que te angustian hoy no son tuyas. Son de alguien en otro país, de una figura pública que no te conoce, de una pelea en los comentarios entre personas que nunca vas a ver. Vos te levantaste con eso encima. Y encima de eso, todavía tenés tus cosas reales: tu familia, tu trabajo, tu salud, tus vínculos. Eso ya es suficiente para una persona.

La Biblia tiene algo muy preciso para esto. No es una sugerencia opcional ni un consejo de autoayuda. Es un mandamiento: «Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para con ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús» (1 Tesalonicenses 5:18). Voluntad de Dios. No dice «cuando todo esté bien». Dice en toda circunstancia. Eso incluye esta mañana, con el teléfono en la mano y la cabeza llena de ruido.

Ahora, no te estoy pidiendo que finjas que todo está bien. Si estás pasando una prueba difícil, es real. No voy a minimizarlo. Pero hay una diferencia enorme entre la carga real que Dios permite en tu vida para formarte, y la carga artificial que vos mismo cargás por andar consumiendo todo lo que te tiran encima. Esa segunda carga la podés soltar hoy.

Una noche me acosté con el teléfono, como casi siempre. Alguien había dejado un comentario estúpido sobre mí, sobre la iglesia. Me enojé, le bloqueé, pero el enojo se quedó. Y ahí pensé: yo le traje a un extraño a mi cama. Literalmente. A alguien que no conozco, que no sé ni cómo se llama, le di acceso al lugar más privado que tengo. Eso no ocurría antes. Antes, si alguien quería ofenderte, tenía que venir hasta tu casa. Ahora vos le abrís la puerta solo.

II Versículo

"den gracias a Dios en toda situación; porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús."

1 Tesalonicenses 5:18 · NVI
⁕ ⁕ ⁕
¿Qué hacés con esto?

Esta semana, antes de abrir el teléfono a la mañana, hacé una sola cosa: nombrá tres motivos de gratitud. No tienen que ser grandes. El café que vas a tomar. Los hijos que están vivos. El techo. Hacelo en voz alta o escrito, no en tu cabeza, porque en tu cabeza el ruido compite. Ese es el entrenamiento. No es complicado, pero hay que hacerlo. Nosotros no vamos a cambiar el mundo a las cinco de la mañana, pero sí podemos elegir con qué llenamos la mente antes de que el día empiece.

La gratitud no es un estado de ánimo que te cae cuando las cosas van bien. Es una decisión que tomás antes de que las cosas pasen. Dios no te pide que agradezcas porque todo es perfecto. Te pide que agradezcas porque él tiene el control, y eso es suficiente.

Emilio
31
0

Comentarios

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Tu comentario será revisado antes de publicarse.

3 min